Para mí, el caballo es todo eso a la vez. Está en el centro de mi vida: marca el ritmo y aumenta la intensidad de cada uno de mis días. Amazona con licencia profesional de salto desde 2015, vivo mi pasión a diario entre el trabajo de los caballos en casa y las competiciones. Momentos valiosos y motivadores a la vez. La equitación es mucho más que un deporte, es una inspiración.
Desde 2013 entreno a mis caballos y compito con ellos.
Al frente de un grupo de caballos de competición, cada fin de semana es un concurso y cada concurso un reto deportivo. Realizo entre 200 y 300 recorridos al año a nivel nacional e internacional, además del circuito del Grand National desde 2016. Medirme con otros competidores saca lo mejor de mí y me exige dar el máximo de mi energía. La competición me permite evaluar el camino que me queda por recorrer para acercarme un poco más a la excelencia. Con todo el respeto por los grandes jinetes y écuyers, que para mí son fuente de admiración e inspiración, entreno cada día para mejorar.
Procuro progresar constantemente mediante coaching y cursillos con grandes jinetes. El salto de alto nivel exige mucho trabajo a todo mi equipo; mis socios me apoyan confiando en mí. También tengo la suerte de disponer de unas instalaciones magníficas que me permiten ofrecer a mis caballos el bienestar que necesitan.
El entrenamiento de mis caballos incluye doma específica para el salto, pero también salidas al exterior por terrenos variados para desarrollar su condición física. Vario al máximo las sesiones y los ejercicios de salto.
Me esfuerzo por adaptarme a las necesidades de cada uno de mis caballos, tanto en su carácter como en su energía y su biomecánica. Me gusta practicar una equitación ligera y flexible. Cada día se teje un vínculo cada vez más fuerte con mis caballos, con la promesa de un futuro común.